Numeración
Líneas 806 de tarificación adicional y numeración geográfica nacional e internacional, con la locución legal y la liquidación de minutos resueltas.
La pieza con la que casi todos empiezan
Qué hace falta de verdad para que una consulta de tarot o de videncia se convierta en un negocio que se sostiene. Sin humo y sin cifras infladas.
El tarot telefónico funciona como cualquier otro servicio de atención: alguien llama, alguien contesta y el tiempo de esa conversación se cobra. Lo que cambia respecto a un negocio presencial es que no hay local, no hay horarios y no hay límite geográfico: el consultante puede estar en Madrid, en Sevilla o en Buenos Aires.
Alrededor de esa llamada hay cuatro piezas que tienen que encajar. Si falla una, el negocio no funciona por mucho que las otras tres estén bien resueltas.
Ninguna funciona sola, y no hace falta resolverlas todas el primer día: hace falta saber cuál te está frenando.
El número al que llama el consultante. Puede ser una línea 806 de tarificación adicional, donde el importe va en la factura telefónica, o una línea geográfica normal cobrada por otra vía.
Quién descuelga. Tú, tu propio equipo de recepcionistas y tarotistas, o un gabinete que lo haga por ti cuando no puedes estar.
Cómo se salda lo consultado. Con el 806 va en la factura del operador. Y para quien prefiere pagar con tarjeta te ofrecemos BonoTarot: el consultante adquiere su bono y tú canjeas el código en la llamada.
Cómo te encuentran. Publicidad, posicionamiento, redes o boca a boca. Es la pieza que más dinero quema si se lleva mal.
Conviene entenderlo antes de invertir un euro, porque determina el tipo de profesional que necesitas y la duración media de las consultas.
Hay dos perfiles principales. Por un lado, personas interesadas de verdad en el tarot, la astrología o las ciencias ocultas, que buscan a alguien con criterio para interpretar una tirada, abrir un camino o ayudarles a ordenar una decisión. Llaman informadas y saben distinguir a un profesional de alguien que improvisa.
Por otro, personas que se sienten solas. Las líneas de tarot han absorbido en buena medida el hueco que ocupaban las antiguas líneas de amistad, igual que internet se llevó por delante otros servicios telefónicos. Son consultas más largas, más recurrentes, y exigen del profesional tanto oficio como capacidad de escucha.
En ambos casos hablamos de alguien que dedica horas de su tiempo a atender a otro. Ese trabajo merece una retribución, exactamente igual que la merece quien cuida a personas mayores o quien acompaña a niños en una ludoteca. No hay nada de lo que justificarse.
En 30 años hemos visto fracasar muchos proyectos, y casi siempre por las mismas razones.
Ninguno es exótico: los cuatro se repiten, y los cuatro se ven venir con tiempo si alguien te avisa.
Que te paguen el minuto muy bien no sirve de nada si no te llama nadie. El dato relevante es cuánto ingresas al mes, no la tarifa.
Se puede gastar más en captar llamadas de lo que esas llamadas ingresan. Un millón de consultas con un coste de adquisición mal calculado es un millón de euros de pérdidas.
Invertir en publicidad y que las llamadas se pierdan porque no hay nadie descolgando es tirar el dinero dos veces.
La tarificación adicional está regulada: locución obligatoria con el precio antes de empezar a cobrar, restricción a mayores de edad y advertencia de que es un servicio de ocio. No es opcional.
Cada pieza se contrata por separado. Lo habitual es empezar por una y añadir las demás cuando el volumen lo justifica.
Líneas 806 de tarificación adicional y numeración geográfica nacional e internacional, con la locución legal y la liquidación de minutos resueltas.
La pieza con la que casi todos empiezan
Si ya tienes recepcionistas y tarotistas, la tecnología para organizarlos: extensiones, citas, colas y control de consumo.
Para quien ya tiene equipo
Si no tienes equipo o no puedes cubrir todas las horas, atendemos nosotros con tarotistas formadas.
Para quien no quiere descolgar
Para las consultas que no van por el 806: el consultante adquiere un bono pagando con tarjeta y tu recepcionista canjea su código en la llamada.
Cobro con tarjeta a través de BonoTarot
No cobramos por decirte si tu idea tiene sentido. Nos interesa que funcione: si montas algo que no se sostiene, lo dejas a los seis meses y no le sirve a nadie. Por eso preferimos empezar preguntando cuánto tiempo puedes dedicarle y qué esperas ingresar, antes de proponerte nada.
Si creemos que no podemos ayudarte, te lo diremos.
Cuéntanos qué tienes en mente y en qué punto estás. Te decimos qué necesitas y, sobre todo, qué no necesitas todavía.